
Después de los "bolos" que llevaron al presidente del Zaragoza a entrevistarse con los representantes de las peñas primero, y dos días más tarde con los accionistas minoritarios con derecho a asistencia a las juntas (aquellos con 320 acciones o más); después de lidiar ese toro pastueño que apenas requería un par de de pases de pecho para que quedase ensimismado con el simple capote; después de recoger los elogios de quienes se maravillaban por tener ante sí a tan afamado y reconocido personaje, alabando su cercanía y su talante, por fin, tras tan dilatado baño de masas, le llegó el turno a los abonados, a la gran masa social, aquella que año a año acompaña al equipo en este camino cada vez más pedregoso y empinado, camino que, conforme pasan los días, es más difícil seguir o incorporarse a él si no tienes ya anclado el sentimiento blanquillo en un fondo firme porque, desgraciadamente, en el mundo del fútbol, el romanticismo es una extraña cualidad reservada para unos pocos.
Curioso resulta ver el maltrato que han sufrido los aficionados de este Santo Club en los últimos tiempos, y aunque éste únicamente sea un pequeño y susceptible gesto, una simple "china" de río, una piedra más en el muro, quizás la más inapreciable de todas ellas, gota a gota el agua se agota, y en el fútbol, como en la vida, los grandes objetivos se consiguen o pierden gracias a pequeños detalles que parecen insignificantes pero son definitivos.
Respecto a lo comentado en la reunión con la prensa, puesta de largo del plan de reestructuración financiero, que ha continuación se detalla.
Plano económico.
La deuda reconocida de 105 millones se reduciría hasta niveles sostenibles de aproximadamente 28 millones en un período de seis años. La forma de lograrlo es reducir los gastos y acomodarlos a la realidad de unos ingresos estimados por el club, respaldados por los activos con los que se cuenta (el pabellón donde se encuentran las oficinas, la ciudad deportiva y la plantilla, valorada en 61 millones por la LNFP) para posibles negociaciones.
Las medidas concretas consistirán en la reducción del coste de la plantilla, que representará el 60% de los ingresos recurrentes del club, tal y como recomienda la UEFA; un tope salarial de 1 millón de euros, corrigiendo a su vez el actual exceso en 5 millones; una ampliación de capital para los próximos años (que se detallará a continuación); venta de jugadores cada temporada por valor de 8 millones; y solicitar una carencia de principal en las deudas con entidades financieras, Hacienda y con el accionista mayoritario, asumiendo los intereses correspondientes.
Plano social y estructura de club.
El punto estrella del plan de reestructuración consiste en una ampliación de capital a cuatro años, consiguiendo un doble objetivo: "devolver el Real Zaragoza a los zaragocistas y hacerlo más participativo y plural", y conseguir la entrada de liquidez. Constaría de tres fases.
La primera, durante la próxima campaña de abonados, en la que se premiará la fidelidad, concediendo un número de acciones aún sin determinar, en función de los años que lleve como abonado, existiendo cuatro grupos. Aquellos que lleven cuatro años o más, los que lleven tres, dos y uno. Se trata de una cesión gratuita del accionista mayoritario que a la conclusión de esta primera fase pasará de tener el 96% al 82%.
La segunda fase consistirá en la primera ampliación de capital, en la que máximo accionista pone un 7% de sus acciones a disposición de los accionistas minoritarios y abonados a un valor nominal de un euro por acción sin prima de emisión. Los 200 000 euros recaudados, correspondientes a las 200 000 acciones, irán destinados directamente a las arcas del club.
Una vez conseguido el 25% en manos de la masa social, se llevará a cabo la segunda ampliación de capital, esta vez con prima de emisión, en la que se espera la aportación de instituciones, empresas privadas y cajas.
En cuanto a la estructura del club, se creará un comité de estrategia, formado por responsables de las áreas social, deportiva y financiera, y el consejo de administración, que abordará lo referente a presupuestos y a las líneas de actuación de la entidad. También se conformará un comité consultivo, integrado por los accionistas minoritarios con derecho a asistencia a las asambleas, y el máximo accionista, y que tratará aquellos temas que preocupen a la afición, haciendo que se sienta más cercana al Real Zaragoza.
Plano deportivo.
Es el que hará viable el plan de reestructuración financiera, ya que en caso de descenso, se derrumbaría sin remedio alguno. Con el fin de disminuir el coste de la plantilla, además de fijar un tope salarial y de la renegociación de los contratos que lo exceda, la plantilla será más reducida, adquiriendo mayor protagonismo la cantera. Con este fin, se ha firmado un convenio con una residencia que acogerá a los jóvenes jugadores venidos de fuera para formarlos en el Zaragoza. En caso de que la cantera no pueda aportar jugadores de suficiente garantía para competir en primera división, se les buscará una cesión fructífera para formarlos, y para el primer equipo se fichará a jugadores que no supongan un gran desembolso y con gran proyección, de cara a una posible venta.
No va más. Dejando de lado cualquier tipo de valoración a las medidas que se van a tomar, lo cierto es que a día de hoy no cabe otra salida, y con la resignación de que cualquier tiempo pasado fue mejor, debemos permanecer unidos más que nunca, aún sonando a tópico fácilmente recurrente, y remar todos en la misma dirección porque, una vez más, el Real Zaragoza, nuestro Real Zaragoza, nos necesita, y por encima de los individualismos, de los particularismos y de los intereses personales está el club de nuestra ciudad inmortal. Parece de necios confiar en quien te ha traicionado más de dos y más de tres veces, esperar que el que te ha vuelto la cara te tienda la mano, que los mismos que te han acribillado tiempo atrás tengan ahora compasión de tí, pero desgraciadamente es la única carta a la que acojernos, y que ese juez insobornable que es el tiempo dictará si es la mano ganadora.