Cuando parecía que el pitido final de Estrada Fernández el pasado 15 de mayo iba a desatar una vorágine de críticas y reproches desde la grada con destino al palco, cuando parecía que la Romareda iba a alzar el dedo acusador sobre los principales responsables del caos social y deportivo que vive el Real Zaragoza desde hace tres años, cuando se avecinaba una tormenta digna de ser mencionada por los cronistas de la época...todo quedó en agua de borrajas. Los últimos cuatro meses prevalecieron sobre el conjunto, con la inestimable ayuda, estoy seguro, de un buen partido de fútbol en el que durante una hora de juego el zaragoza recordó al de épocas pasadas. Épocas pasadas que sin distar mucho del presente, parecen una eternidad,y son lo suficiente lejanas como para recordarlas con nostalgia. Y digo que ese vago recuerdo actuó como nuevo desencadenante de la ilusión, porque este que escribe también sintió eso, porque hemos sufrido mucho, demasiado incluso, y la afición maña, si bien se nos tilda de fría, ciertamente necesita muy poco para entregar el máximo. Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque. Ni debemos ni podemos olvidar todo de un plumazo, debemos aprender, porque es en estas situaciones cuando se sacan verdaderas conclusiones, cuando se debe aprender de los errores cometidos, cuando es útil reflexionar.
Dicen los que entienden y saben, que Agapito ha aprendido de estos años, que ahora se deja aconsejar por verdaderos zaragocistas que saben de qué va la película. No lo pongo en duda. Pero a los hechos me remito, donde se presumían noticias casi diarias desde el final oficial de la liga, no ha pasado nada de nada. Todo pura rumorología capaz de alimentar por sí sola a las mentes más sucias de la tierra aragonesa. Seguro es que el presidente y máximo accionista soriano se reunirá mañana domingo con representantes de las peñas, que parecen ser los únicos interlocutores de los abonados, cuando no representan casi ni una cuarta parte de ellos. Para más inri, dicha reunión será a puerta cerrada, sin cámaras, sin grabadoras, sin copistas, vamos, secretismo máximo. No deja de ser irónico, que la primera medida de aquellos que anunciaban a los cuatro vientos hace pocas semanas que se iban a dar pasos hacia un club más transparente y más abierto y participativo, sea cierrar a cal y canto las puertas a sus propios aficionados. El otro asunto que parece claro es la "dimisión" del director general, Gerhard Poschner, cuya presencia en el zaragoza ha sido cuestionada desde el momento de su llegada, y al que se le hizo un cargo a medida para que desempeñara sus funciones. Su balance dista mucho siquiera del aprobado raspado. Sus mayores "hazañas": meter a Babic con gran habilidad en el zaragoza, oponerse a la llegada de fichajes en el pasado mercado invernal, y más concretamente a la llegada de Roberto, Colunga y Contini, tuviendo que cerrarse algún acuerdo fuera de las oficinas del club para que no se enterara el alemán; y contar mentira tras mentira en las ruedas de prensa. Poco más.
Fuera de ese campo, todo incógnitas. La continuidad de Gay y Nayim, si bien parece asegurada, el perpetuo silencio, y las especulaciones de quienes necesitan ocupar minutos de radio o rellenar hojar de periódico, hace que todavía forme parte del debate en los bares. Todo apunta que el miércoles se certificará la presencia de ambos al frente del primer equipo, pero de momento, todavía no es una realidad. También se oyen voces que anuncian la llegada de gente nueva al club, personas de dinero que aporten o aporte una necesaria inyección económica, gente de la tierra que no es sospechosa de sentir zaracismo en el corazón y no en el bolsillo. El tiempo dirá.
En materia de altas y bajas, muchos deseos, pocas realidades y no pocos sueños, algunos mojados diría yo. Diego Castro del Sporting, Aduriz, Julio Álvarez y Felipe Mattioni del Mallorca, con este último ya existe un acuerdo verbal por cuatro años, a la espera de que el club insular no ejecute la opción de compra, y costaría un millón de euros; y otros tantos que poco a poco, conforme los representantes vayan haciendo su trabajo, irán saliendo durante el verano. Con los cedidos habrá que esperar, y la cosa no está fácil, a pesar de que hayan expresado su conformidad de quedarse. Son los Roberto, Colunga, Eliseu.. El único que se ha desechado su compra es la de Suazo. Diez millones parece excesivo en fondo y forma atendiendo a lo que ha demostrado. Las salidas son otro terreno pantanoso y la flecha cada semana irá apuntando en una u otra dirección. En la mira, Obradovic, Ander y Lafita. Se admiten apuestas
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