La cuenta atrás ha comenzado. A menos de un mes del comienzo de la competición, el Zaragoza se encuentra en una situación delicada, sin bien es cierto que la primera parte de la pretemporada ha servido para dilucidar detalles importantes y que a la postre pueden ser favorables para los intereses del equipo de Aurelio Gay. Y es que el madrileño es consciente de las muchas carencias del conjunto a día de hoy, pero lejos de hacer pataletas inútiles que puedan poner nerviosos a los propios jugadores y a una afición en pie de guerra, se limita a trabajar con lo que tiene, potenciando las virtudes e intentando tapar los agujeros. Quizás algunos sectores critiquen esta posición tildándola de sumisa y conformista, pero si miramos un poco más allá nos daremos cuenta que para alcanzar la normalidad que dé estabilidad a un club en trincheras, la primera persona que debe tragarse egos personales y trabajar por y para el club, es el entrenador, el mediador entre el trabajo de despacho y el trabajo de campo. Que nadie dude que Aurelio ha hecho saber a la directiva las necesidades para completar una plantilla de garantías, pero una vez dicho eso, debe centrarse en entrenar, en sacarle el máximo partido a lo que tenga, porque al que da todo, al que ofrece todo su esfuerzo, al que se vacíe sea cual sea su función, no se le puede pedir más. A la hora de depurar responsabilidades ya se verá qué parte le toca a cada uno, pero hasta ese momento de nada sirve lamentarse y poner la tirita antes de sufrir la herida. Hay que trabajar.
Del Zaragoza de la temporada 2010/2011 se han podido ver ya algunos rasgos característicos, si bien es cierto que incluyendo el partido disputado esta noche en Tenerife, a partir de ahora vienen enfrentamientos que servirán de orientación más fiable del punto exacto donde se encuentran los blanquillos. Tácticamente, el equipo se muestra más compacto, con líneas muy juntas que posibilitan una presión a medio campo muy efectivo que llevan al contrario al límite exigiéndole una precisión perfecta, y que en caso de robo puede favorecer transiciones rápidas para plantarse en área contraria en cuatro o cinco toques. Otra partida en el haber son las jugadas de estrategia, donde ya se han podido ver algunos movimientos interesantes y que con un poco más de trabajo pueden dar sus frutos y que sin duda, podrían ser decisivas en partidos muy cerrados y trabados. Que a nadie se le olvide que en fútbol actual, tan calculado y estudiado todo, la estrategia es una de las facetas que están adquiriendo mayor determinación en el resultado final, y los últimos años han demostrado la importancia de dominarla a la perfección. El almería de Émery o el rácing de Marcelino son los ejemplos quizás más conocidos y próximos. Otra faceta positiva es la que parece ser recuperación para la causa de gente con una calidad indudable, pero hasta el momento de escaso rendimiento: Pennant y Jorge López. El comienzo de pretemporada para el inglés se presumía, y de hecho lo fue,duro. Era un hombre caro de mantener, que no se adaptaba al conjunto y con un grado de implicación muy por debajo del mínimo exigible en un fútbol mercenario. El deseo de buscarle un destino es una realidad, pero ésta resulta una verdadera quimera. Sin embargo, los partidos disputados hasta ahora han mostrado a un inglés más participativo y que trabaja para el equipo. Ya no es un cero a la izquierda, ahora trata de sumar tanto en ataque como en defensa, algo vítal para mantenerse en la primera división. Y contrariamente a los que muchos piensan, también veo un cambio en Jorge López. Se le vé más participativo, más activo en el juego colectivo. También la palabra que mejor definiría también al riojano es más implicado. Su calidad, unida a la de otros muchos como Ander, Lafita y el recién llegado Nico Bertolo, debe estar llamada a sumar a partir de la zona de tres cuartos.
La cara negativa es la falta de una referencia nata en ataque. Un rematador, un killer, un auténtico depredador del área, un tío que te asegure quince goles al primer o segundo toque. Realmente es un papel demasiado importante como para confiarlo en Braulio, que, con todos mis respetos, no le veo alcanzando esa cifra, aunque no desprecio su desgaste en la presión y su trabajo sucio; y en Marco Pérez, de gran proyección y que ha dejado chispazos interesantes, pero que a corto plazo no ofrece los credenciales suficientes para darle una responsabilidad tan grande. Y el mismo grado de importancia que la llegada de un ariete de referencia le otorgo a la preocupante incapacidad del Zaragoza de jugar ante equipos correosos y que presionen la salida del balón. El partido de esta noche frente al Tenerife ha dejado patente la falta de criterio a la salida del balón en situaciones límite. Demasiadas pérdidas en campo propio o entregas defectuosas son los números que muestran la evidencia. Es necesario un hombre por delante de la defensa que de salida limpia al balón desde atrás y que ponga criterio en medio campo. Recuerdo a un tal Santi Aragón que eso lo hacía de vicio. Cuidado que esto que puede parecer pecata minuta tiene más importancia de lo que parece, porque los equipos con los que nos vamos a jugar las alubias son muy agresivos y en ese terreno hasta ahora no hemos demostrado tener lo necesario para salir victoriosos.
Queda aún tiempo para mejorar, pero sin duda hay que empezar a engrasar la maquinaria, porque a partir de ahora las bromas dejan de tener parte de gracia.
domingo, 8 de agosto de 2010
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IMPRESIONANTE. En serio, entradas como esta son las que necesito para formarme como periodista deportivo. Espero poder seguir toda la temporada con tu blog :D
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