Han pasado ya dos días desde que Agapito se reuniese con representantes de las peñas, no de todas; dos días desde que hablase, dos días desde que volviese a subir el pan. Tengo que confesar que este que les escribe sigue dándole vueltas a las declaraciones del soriano en una "improvisada" rueda de prensa a la conclusión de dicha reunión, es que hay detalles que a cualquier zaragocista que presuma de ello debería cuanto menos, no dejar tranquilo.
En primer lugar, habla de un ataque orquestado contra el, hasta entonces, director general del club, Gerhard Poschner. Un acoso que hace enterder como infundado, como simple manía personal, pero claro, cuando hay unanimidad en todos los medios de la capital e incluso otros nacionales tampoco entienden en su momento el desembarco del alemán algo habrá, ¿no? Es difícil creer que caiga mal a tanta gente sin ni tan siquiera abrir la boca, porque cuando empezó a hablar...
La salida de Poschner es fiel reflejo a lo que a día de hoy es el Real Zaragoza. Un club en el que no parece existir el medio y largo plazo, y el corto se caracteriza por dar bandazos de un extremo a otro; una empresa en la que priman las relaciones personales, los amiguismos y el tener padrinos por encima de las capacidades. Un dato muy significativo es que en cuatro años se ha "devorado" a todo un consejo de administración, un director de comunicación, un presidente, un director deportivo, un director general y seis entrenadores. Y uno se pregunta: ¿es este el proyecto de un club serio?
Confirmando las evidencias, Agapito, en medio de un discurso vacío, populista y demagógico justifica, quizás de manera inconsciente, la marcha del alemán como el final de un ciclo una vez conseguido el objetivo para el que se le trajo: salvar al equipo. ¿Acaso Poschner participó activamente en su consecución? Son muchas las preguntas que nos hacemos desde fuera los aficionados a este club, pero la sensación de que no se están haciendo bien las cosas es compartida por todos.
Sin despreciar los problemas sociales, organizativos, de gestión y deportivos, la palma se la lleva el terreno económico. Con una deuda reconocida de más de 120 millones de euros, de los cuales 50 deben ser devueltos o renegociados el 30 de junio, el club anuncia un cambio en la política del club, que dicen, harán del Zaragoza una entidad más sólida, transparente, participativa, plural, con continuidad en todas sus facetas y con una filosofía en la que el aficionado se verá reflejado. Medidas como el tope salarial en un millón de euros, o el creciente protagonismo de la cantera son una realidad. Sin embargo, las esperanzas salvar económicamente el club no solo pasan por ahí. Los rumores de entrada de nueva gente que aporte liquidez cada vez se van escuchando más alto, y más cuando el Real Zaragoza ha contratado a "Lalo" Azcona quien, a través de una de sus empresas, Estudio de comunicación, donde trabaja Jesús Ortiz, padre de la princesa Leticia; está llevando a cabo un estudio de viabilidad del club blanquillo. En otras palabras y para que quede claro, dicha empresa se está encargando de buscar posibles compradores y analizando las posibilidades de venta mediante recalificaciones urbanísticas, concretamente de la ciudad deportiva, terreno en el que "Lalo" se mueve como pez en el agua, sino que pregunten a orillas del Manzanares...
¿Se imaginan al Zaragoza en manos de empresarios ingleses?
lunes, 24 de mayo de 2010
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Igual es la mejor salida, que alguien aporte dinero y confianza, para que los entrenadores o directores deportivos puedan desarrollar sus proyectos. Buen blog, incluso podía pasar por periodístico :D
ResponderEliminarpara poder comprar debe haber deseo de vender, y creo que a día de hoy es complicado, hay muchos intereses ocultos en el proyecto de Agapito. Toca esperar
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